PARQUE TAMARGUILLO

 

La Carrera Popular Parque Tamarguilo cuenta con este maravilloso entorno para su realización.

 

UN ENTORNO PARA DISFRUTAR Y CONSERVAR

 

El parque del Tamarguillo es un espacio público para todos, en el que disfrutar de los grandes valores medioambientales y el potencial sociocultural, deportivo y recreativo que presentan sus espacios. Aunque la mayor parte del Parque está aún por abrir, existen numerosos espacios en el entorno de los huertos vecinales y el cortijo de San Ildefonso que pueden ser disfrutados y aprovechados por l@s vecin@s, asociaciones o colectivos de Sevilla Este u otras partes de la ciudad.

El parque es un paraje fluvial de trazado longitudinal que se encuentra en la cabecera de dos históricos arroyos de Sevilla: el único tramo naturalizado del Tamarguillo, que le da nombre, y el antiguo cauce del arroyo Ranillas, que aún conserva los meandros a través de su llanura de inundación. La gran extensión, entorno a 96 hectáreas, y la zona privilegiada donde se asienta, en la periferia de la ciudad junto al aeropuerto de San Pablo, le proporcionan grandes ventajas para la atracción de las aves. Frente a la variedad de unidades ambientales que se ofrecen a lo largo del parque, incluyendo espacios abiertos y reforestaciones de plantas propias de la región, pinares y eucaliptales, el Tamarguillo preserva especies autóctonas bien distribuidas y un humedal de características singulares con un conjunto de láminas de agua que, en total, ocupa alrededor de 15 hectáreas. Aparece de forma silvestre el palmito, una de las dos palmeras autóctonas que se conservan en Europa y la única endémica de la península, la encina o el acebuche, así como un amplio estrato arbustivo de tomillo, romero, retama, mirto, torvisco, lavanda, numerosas especies de jaras y otras especies singulares que por su edad, porte e importancia dentro de la ciudad merecen ser protegidas.

El área dominada por el cortijo de San Ildefonso y repoblada desde la década de los años treinta, conserva encinas centenarias junto a una vieja acequia que aún es posible contemplar cerca de la zona de juegos. Rodeadas de olmos silvestres, se trata del último reducto del bosque original. En cuanto a la fauna, son frecuentes especies como el chotacabras cuellirrojo, el pito real o la garza real, además de rapaces diurnas, como cernícalos vulgares y primillas, águilas calzadas, busardos ratoneros y el gavilán común, y nocturnas, mochuelos y lechuzas entre otras. Existen otros vertebrados típicamente asociados a ambientes palustres: peces como el barbo, aves como el martinete común, la focha común, la cigüeñuela y el ánade real así como reptiles y anfibios, como el eslizón tridáctilo ibérico, el galápago leproso o el sapillo pintojo. Vista del cauce natural del arroyo Ranillas durante el invierno en el parque del Tamarguillo Debido al escaso número de áreas naturales en la periferia de la ciudad (menor del 1%), la importancia geográfica de este espacio reside en que constituye un elemento clave para mantener la conectividad tanto a nivel transversal como longitudinal, haciendo posible el tránsito de especies a través del mismo.

Desde un punto de vista ecogeográfico, el arroyo Ranillas conecta al este con el parque Infanta Elena, mientras que el Tamarguillo supone un eje fundamental en la red de espacios libres de Sevilla, algunos de ellos incluidos en la Red Natura 2000: el parque de Miraflores, la parque de San Jerónimo, el parque del Alamillo, el enclave denominado Isla tercia y el Guadalquivir, punto de su desembocadura y Lugar de Importancia Comunitaria. En base a excavaciones, estudios paleobotánicos y a que es posible reconstruir el pasado a partir de los diferentes estadios de sucesión ecológica, se ha podido determinar la riqueza de la zona que permitió el asentamiento de numerosos pueblos desde la prehistoria. El yacimiento más importante data de época hispanorromana y corresponde a una villa próxima a la Vía Augusta. Aprovechando los recursos naturales que ofrecen las márgenes del arroyo, se dio un asentamiento estable, planificado y consolidado en el tiempo que, además, presenta un buen estado de conservación como constatan los registros arqueológicos.

PROTEJAMOS NUESTROS PARQUES

 

En la actualidad, el PGOU de la ciudad de Sevilla contempla el trazado de la autovía SE-35 aproximadamente de tres kilómetros mediante un talud o terraplén con dos carriles por cada sentido. La obra afectaría a los yacimientos arqueológicos, a los diversos hábitats y al uso que se hace del parque de manera considerable.Gracias al trabajo de asociaciones locales implicadas decididamente en la salvaguarda del Parque del Tamarguillo y su recuperación— adecuando las obras públicas a las necesidades del entorno, poniendo en marcha proyectos como el de “Huertos Vecinales y Escolares de Producción Ecológica” y dinamizando el parque a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional y Presupuesto participativo del Ayuntamiento de Sevilla— se ha extendido entre la población la necesidad de disponer de espacios libres. Hoy este espacio de uso público supone un logro ciudadano único que beneficia la calidad de vida y la salud de toda la ciudad.